SQUIRTSQUIRT
SQUIRT

SQUIRT

Que es  SQUIRT…  Se sabe de ella desde el siglo XVI a.C., expuesta en los textos eróticos hindúes Ananga-Ranga. Aunque en Occidente nos tomó un poquito más aceptarla médicamente: para los años 70 del siglo pasado. La eyaculación femenina fue entonces motivo de investigación. 

NO ES LO MISMO EYACULACIÓN QUE SQUIRT

 

Cuando la eyaculación femenina comenzó a estudiarse formalmente, el término ‘Squirt’ o ‘Squirting’ se convirtió en sinónimo de dicha expresión del orgasmo. Hasta el día de hoy, enciclopedias e innumerables publicaciones, desde los más casuales hasta las súper especializadas continúan englobando los términos. Y, al parecer, hemos estado equivocados. 

En 2011, el sexólogo Emmanuele A. Jannini de la Università degli Studi di Roma Tor Vergata, y el biólogo mexicano Alberto Rubio-Casillas, quienes han estudiado de fondo el fenómeno de la eyaculación femenina, encontraron que no era lo mismo eyacular que producir un squirt. Es decir, no toda expulsión de líquido desde la uretra durante la excitación intensa, o una fuerte oleada de placer, es una eyaculación.

Para saber qué es el squirt, primero debemos distinguir qué dos tipos de eyaculación femenina existen. Estos son:

 La eyaculación más común entre las mujeres, la que más pasa desapercibida, es en forma de una pequeña cantidad de líquido traslúcido blanquecino.

 Squirting o squirt, es una expulsión en chorro de grandes cantidades de líquido eyaculatorio.

Este segundo término ha suscitado, recientemente, el debate sobre las posibilidades que el cuerpo de una mujer puede alcanzar. El fenómeno de eyaculación en squirt depende de las glándulas de Skene, estas son las encargadas de expulsar el líquido generado en el punto G. El tamaño de las glándulas varía en función de cada persona. Esto explica por qué no todas las mujeres pueden eyacular en squirt. Una talla reducida en el tamaño de las glándulas, podría hacer que el fluido se vaya a la vagina en lugar de salir al exterior en chorro.

 

 

Durante años, se ha tendido a pensar que las mujeres no eyaculaban y que, aquellas ocasiones en las que expulsaban una cantidad de líquido superior a la habitual cuando alcanzaban el clímax sexual se producían porque sufrían pequeñas incontinencias urinarias. Nada más lejos de la realidad. Las mujeres eyaculan, sí, hasta hace poco casi nadie conocía su nombre propio: Squirting.

La eyaculación nace en  la próstata femenina. Anteriormente se le llamaba Punto G (aún muy discutido), lo cierto es que se reconoce una zona, digamos Zona G, que se encuentra en la pared anterior de la vagina (es decir, en la pared detrás del hueso púbico) y cuya sensibilidad es mayor al resto de las paredes vaginales. Esto obedece a que el clítoris, como saben el órgano sexual femenino mismo que es nuestro productor de orgasmos, se extiende hasta 8 centímetros al interior de la vagina, topan justo con esa pared anterior.

 


Se creía que nuestra única forma de vivir el clímax era a través de contracciones uterinas-vaginales y extra lubricación. ¿Entonces qué sucede con aquellas cuyos orgasmos se acompañan de un proyectil eyaculatorio? ¿Se orinan? ¿Tienen “una fuga”? En 2001 se reconoció médicamente el término “próstata femenina” y que él “chorro” proviene de ella, pese a que Aristóteles escribió sobre ésta, y algunas disciplinas milenarias la mencionan. Entonces dichas mujeres dejaron de sentirse freaks para crear la simiente de uno de los últimos descubrimientos de nuestra anatomía: todas pueden eyacular. La cosa es cómo inducirla.

e781785ca74e72f7dSi lo que se quiere es provocar o auto provocarse un squirt.  Se requiere de arte manual. A continuación un paso a paso.


1. Localiza la zona G
Híncate o acuclíllate con las piernas abiertas. Coloca una muy buena cantidad de lubricante con base de agua en tus dedos cordial y anular. Comienza por estimular el clítoris por fuera, éste se llenará de sangre y pondrá erecto y por ende la Zona G será más palpable. Introduce el dedo medio o ambos, con la palma de la mano viendo hacia el ombligo, no penetres demasiado adentro, está a unos centímetros de la entrada vaginal, hacia arriba, exactamente detrás del hueso púbico. Mueve el dedo hacia el frente y siente una zona, acanalada, como una nuez. Al presionarlo sientes la dureza del hueso que está más adelante. La sensación es parecida a la de ganas de orinar. Precisamente ese es un signo frecuente de que estás trabajando sobre la zona indicada.


2. Masajea
Para entrar al Squirt Room hay que ejercitar la Zona G de manera frecuente. Mueve los dedos de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente hacia arriba. Estás entrenándolo, sensibilizándolo.
Esto hará que se hinche más y más, la sensación de inicio puede ser extraña pero dale unos minutos. Es posible que llegues al orgasmo sin eyacular. En especial si el estímulo es combinado con caricias al clítoris “externo”.


3. El "bautizo"
“Aprender” a eyacular requiere preparación, movimientos básicos, cadencia, ritmo y duraciones. De preferencia sobre las rodillas en una superficie cómoda (y que puedas lavar), aplica los masajes anteriores a la Zona G, insiste hasta que percibas con claridad que su tamaño ha aumentado; siente que todo lo que rodea es esponjoso. Ahora, combínalos con Kegels, o sea contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC (mismos que sostienes cuando aguantas la orina). Irás activando los circuitos nerviosos (cuando el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, y no hay eyaculación vía uretra).
Continúa, frota la Zona G, rota el dedo, presiona y conforme te excites, recuéstate sin dejar de estimular, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
Ahora, saca el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje). ¡Puja!, contrae las nalgas con la cadera elevada y presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris, o bien, sigue estimulando manualmente el clítoris externo. Si sientes que la sensación inminente se escapa, repite. Concéntrate en sentir, va a venir, va a llegar. Lo importante es que no pienses, siente. Entrégate a la sensación y déjala fluir. Es una manera de vencerse calmando la mente.
*Si no sucede a la primera, no te angusties, repite el proceso esa y otras ocasiones; es cuestión de entrenamiento.

Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.

 

El secreto para lograrlo

Desde al menos el siglo IV, los maestros chinos taoístas han creado sistemas y masajes como parte de las labores amatorias en busca de esa potente catarsis erótica. Para ellos, los líquidos eyaculatorios femeninos, Marea Yin o el Amrita, de manera literal, son elíxires de la vida eterna; en sánscrito significa ‘sin muerte’. Para ellos, la eyaculación va a suceder imperativamente cuando haya una total entrega al placer, eliminando los bloqueos sexuales, ya sean emocionales (culpas, incomprensión), circulatorios y articulares. Para ello tienen otras herramientas como el masaje Karsai, el cual se aplica directamente en los genitales, en puntos de acupresión y zonas al interior de la vagina. Muchas otras prácticas que pretenden la perfección y sanación del cuerpo con base en una sexualidad plena, incluyen el entrenamiento femenino para ser una eyaculadora total. No solo por placer sino por un correcto funcionamiento físico, espiritual, mental y emocional de nuestros sistemas. 

Desde algunas perspectivas, una eyaculación –no un squirt- es el más allá del orgasmo. Expresión de una mega descarga de gozo sexual. Pero no existen estudios de mediciones cerebrales que siquiera indiquen vivencia de mayor placer VS el orgasmo clitorial. El reporte de mujeres ‘eyaculadoras’ de diversos estudios indican que la sensación es distinta pero no pueden afirmar que sea más potente ya que en sí el orgasmo clitorial es una variable y su intensidad depende de muchos factores. Cada uno es único.

Lo que no debemos olvidar es que la exploración de nuestras posibilidades sexuales, personalísimas, son la verdadera puerta a una sexualidad ideal. Lograr o no chorros o mareas no debe limitarnos sino ampliar nuestro espectro de búsqueda y –en especial- de desmitificación. La ciencia occidental tendrá sus teorías, pero la propia vivencia es la que nos da las conclusiones.

1. No pienses, siente. No te juzgues.

2. Ten conciencia erótica, o sea déjate guiar por los sentidos no por la idea de querer eyacular.

3. Es necesario que el cuerpo esté erotizado, haya excitación tras besos, caricias y juego previo.

4. De preferencia comienza por estimular el clítoris, el cual al ingurgitarse, hará más palpable la Zona G, la cual también se hinchará.

5. Una vez que hay dicha estimulación, accede a la Zona G manualmente o con un juguete vibrador con curvatura. Híncate sobre la cama con las piernas abiertas, con una almohada entre la cadera y tus pantorrillas para descansar la pelvis. Si lo haces en pareja, puedes recostarte.

6. La Zona G se encuentra al interior de la vagina a no más de dos falanges de profundidad, con dirección hacia el frente, hacia el clítoris.

Zona-G

 

7. Introduce los dedos cordial y anular muy bien limpios y lubricados a dicha Zona, percibirás que su textura es más rugosa que el resto de las paredes vaginales, las cuales previamente puedes estimular en círculos o espirales.

8. Con el dedo pulgar puedes seguir estimulando externamente el clítoris.

9. Con los dedos que están dentro realiza ligeras presiones en círculos de lentos a rápidos en la Zona G y de manera intermitente crea pulsaciones con las yemas hacia adelante. Esto, promoverá presión en las glándulas de Skene, las cuales producirán el líquido prostático que saldrá disparado en un pico de placer o clímax.

10. La sensación de ganas de orinar es común pero también comenzarás a percibir placer que se va extendiendo.

11. Echa hacia adelante tu pelvis apretando las nalgas. Ahora, contrae los músculos pélvicos o pubococcígeos, al soltar la contracción puja como si quisieras orinar, y vuelve a apretar tu vagina. Una y una repetidamente. Todo esto durante el masaje manual.

12. Repite y explora, probablemente expulses orina (squirt), o bien, surja una eyaculación.

 

No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).

La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.

 

 

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