Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.
Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.
Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.

Rodrigo Rojas y Carmen Quintana; el largo camino de esa justicia negada.

 


 

El 2 de julio de 1986, la crueldad de la dictadura marcó la historia de Chile con uno de sus capítulos más terribles: en Estación Central, dos jóvenes fueron empapados en gasolina y quemados tras haber participado de una barricada. La dictadura y la prensa cómplice de esos años pretendió ocultar los hechos […] la patrulla militar cumplía a cabalidad la orden de ese día, generar el terror en la población con un acto que fue debidamente planificado por el alto mando del ejército.   

 

La jornada  de protesta nacional, un año en que los opositores de Pinochet agudizaron las movilizaciones, para un sector, era el año decisivo… se esperaba que el dictador cayera producto de la creciente presión social, protagonizada, en gran parte, por la juventud chilena. 1986 las movilizaciones sociales comenzaban acorralar a la dictadura, mientras se comenzaban a conocer los primeros antecedentes de este horrendo crimen, se comenzaba a pactar los acuerdos secretos y ese pacto de silencio.

 

[…] <” Según el relato de Quintana, Rodrigo Rojas, con un 70 por ciento de su cuerpo quemado, intentó levantar a su compañera para ir a pedir ayuda. “¡Mira cómo nos dejaron estos desgraciados!”, lloró ella mientras caminaban a duras penas por el lugar.

 

A unos 500 metros, fueron ayudados por unos obreros, que hicieron para ellos una cama de ladrillos mientras llegaba la ayuda policial. Al arribo de la policía, Quintana les pidió que le dispararan porque ya no resistía el dolor.”>

<” Antes de morir, Rodrigo Rojas pudo reunirse con su madre, Verónica de Negri, quien residía en Estados Unidos producto del exilio. La mujer, que tenía prohibido el ingreso al país, pudo entrar a Chile gracias a las gestiones de Amnistía Internacional, la embajada de Estados Unidos y el Arzobispado de Santiago.

 

“Tenía hasta las orejas quemadas, al igual que el esófago, lo que le impedía hablar. No lo podía abrazar. Lo único que tenía eran sus pies. Los masajeé, ya que era la forma en que podía abrazarlo. Él estaba alerta, oía, sentía”, detalló de Negri.

 

Rojas murió cuatro días más tarde producto de sus heridas, pero antes, hizo un gran esfuerzo para poder declarar ante dos jueces que los responsables del ataque eran militares.

 

El joven había llegado hace 6 semanas para conocer el país que dejó a los 9 años, producto del exilio. Comprometido con la lucha en contra de la dictadura, Rojas, que era fotógrafo, viajó a Chile para retratar la represión militar. “>

[…] <”“No quiero pensar mal, pero me da la impresión de que llevaba algo oculto, se le reventó y les produjo la quemazón”, declaró Pinochet, sobre lo ocurrido.”>

 

Durante el funeral de Rojas, Fuerzas Especiales de Carabineros operó reprimiendo a la multitud sin consideración alguna. Hasta hoy, muchos recuerdan que uno de los presentes que protegió el ataúd del joven fotógrafo fue José Carrasco Tapia, el periodista exterminado por la dictadura apenas dos meses después.

 

Durante la breve ceremonia, Cristián Berríos, entonces vicepresidente de la Feusach pronunció unas palabras que se quedarían grabadas en la memoria de los presentes: “Cuando entenderán los fascistas que la vida de los que luchan por la vida, no termina con la muerte”.

 

Hoy esa verdad que se pretendió ocultar bajo un pacto de silencio, comienza a remecer las conciencias y logra colocar en la agenda el tema de los DDHH […] los criminales ha comenzado hablar, mientras los actores ideológicos aún permanecen impunes. Se ha filtrado parte de las declaraciones de los ex uniformados, según fuentes confirmadas, los ex oficiales no muestran ningún arrepentimiento ante el juez,  ambos se han apegado a ese pacto de silencio.

 

 

Los oficiales en retiro Julio Castañer y Pedro Fernández Dittus, respondieron a las acusaciones de los dos ex conscriptos, Fernando Guzmán y Pedro Franco, que rompieron el “acuerdo” y revelaron detalles del ataque. Además, se dio cuenta de las reuniones que habrían tenido con altos oficiales y abogados asesores de ese entonces en Peldehue y la Segunda División del Ejército en Lo Curro. Se habla de que hicieron pruebas para corroborar la tesis de que las bombas habían explotado por accidente y, según Pedro Franco, “se nos amenazó y se nos dijo lo que teníamos que declarar”. Al respecto, el miércoles el juez ordenó a la PDI indagar esas reuniones y el rol de los abogados.

 

SE ROMPE EL "PACTO DE SILENCIO"

 

Fernando Guzmán, uno de los ex conscripto, fue el primero en dar cuenta de un supuesto pacto de silencio y declaró en 2014 lo que según él ocurrió ese día. El segundo ex conscripto que dio cuenta, hace dos semanas, de la posible intencionalidad en el actuar de los ex militares fue Pedro Franco. Estas son sus versiones.

 

“El teniente Castañer, quien vestía de civil, recuerdo que con usa chaqueta negra, ordenó a un conscripto que vestía de forma militar, rociarlos con combustible que estaba en un bidón. A la mujer la roció desde la cabeza a los pies y al hombre por la espalda ya que estaba de boca al suelo (...) Castañer los desafiaba con un encendedor, insultándolos porque andaban haciendo fogatas (...) El fuego lo inició el teniente Castañer con un encendedor. Ambos se prendieron inmediatamente, por lo que la niña arrancó hacia general Velásquez, unos conscriptos le dieron alcance  y le apagaron las llamas con frazadas. Ellos todavía humeaban (...) Cuando estaba en el suelo escuché al teniente Castañer que le decía a Fernández que lo mejor era matarlos, pero este último dijo que no porque era católico”.

 

Fernando Guzmán <14/11/2014>

 

“Se ubica a dos personas con bidones de bencina y dos neumáticos. Al vernos se dan a la fuga (...) yo como soldado de la camioneta salté y paré a los dos jóvenes. Estando los dos jóvenes ‘apuntalados’ llega atrás Castañer. Luego de eso, Fernández Dittus dice vayan a buscar los neumáticos y los bidones que estaban a la vista, que eran los que andaban trayendo los muchachos. Veníamos de vuelta, cuando escuché que a Rodrigo Rojas le habían pegado, debo indicar que no lo ví, y si ocurrió fue entre los que quedaron ahí custodiándolos, esto es Fernández Dittus, Castañer y Medina. En ese momento, Fernández llama a los jóvenes que se encontraban siempre de pie contra uno de los muros, les dice que los va a dejar en libertad, pero que si los pilla de nuevo por el lugar, les iba a poner ‘una patada en el culo’. En ese instante, llega Castañer quien dice ‘estos no merecen vivir, hay que matarlos’ y los rocía con el líquido que tenía uno de los bidones. Posteriormente, Fernández Dittus saca desde su bolsillo una caja de fósforos chica y les prende fuego sin motivo alguno. Los jóvenes envueltos en llamas trataron de correr y cayeron al suelo, ahí nosotros fuimos a ayudarlos. En mi caso, como estaba más cerca de los jóvenes, me saqué la casaca y con ella intenté apagarlo (...) A Rodrigo Rojas le quitaron una cámara fotográfica grande, se quedó con ella Castañer”.

 

Pedro Franco <27/07/2015>

 

LA DECLARACIÓN DE  LOS OFICILAES EN RETIRO

 

Según el expediente, el coronel (r) Julio Castañer y capitán (r) Pedro Fernández Dittus, sobre quien ya pesa una condena por este hecho,  eran los encargados de las patrullas. Estos son sus testimonios:

 

“Veo que tenían arriba de la vereda a dos personas detenidas (...) Pedro Fernández me dice que la pareja estaba detenida  porque se le habían incautado elementos inflamables (...) Sentí o escuché una inflamación y observo mucha confusión que se genera entre el personal militar y veo que todos corrían a los camiones a buscar una frazadas. Esta inflamación provenía del lugar donde estaban los detenidos. Seguidamente el personal intenta sofocar a una persona, quien tenía inflamada la parte superior de los hombros. Lograron apagar el fuego y el teniente Fernández ordena subirlos al camión (...)es falso lo que dice Fernando Guzmán (ex conscripto) de que yo insulto a los jóvenes y mando a un soldado para que los rocíe con bencina (...) Es falso que yo habría provocado la combustión, prendiéndole fuego a la mujer con un encendedor, no se ajusta a la realidad”.

 

Julio Castañer  <23/07/2015>

 

“Veo un grupo de gente que estaba comenzando una barricada. Me detengo, nos acercamos, el grupo se divide, arranca, y no sé por qué elijo al más alto de los jóvenes y lo persigo, era Rodrigo Rojas de Negri. Por mientras los soldados se habían desembarcado antes y venían con los neumáticos y con el bidón junto con la mujer Carmen Gloria. Ellos venían con las bombas molotov (...) Rodrigo Rojas tenía sangre de narices, por el golpe dado por Medina, con el fin de detenerlo, queda en el suelo. Los conscriptos comienzan a llegar con los neumáticos y Franco Rivas con el bidón, lo cual niega ahora (...) Decido que fueran dejados en libertad, retirado de los jóvenes unos metros, se produce el accidente. Y después se pasa a llevar la botella que los incendia (...) íbamos por Pudahuel, en dirección al consultorio. (...) Nuestra primera intención fue llevarlos a un centro asistencial. Esta fue mi culpa, por no haber tenido los pantalones e insistir en ello. Luego llegamos a la unidad y dimos cuenta a todos los comandantes, pero ellos no le dan importancia (...) Jamás nunca a nadie se le pasó por la mente quemar a los dos jóvenes, nunca he ordenado que los rociaran con elementos combustibles, ignoro quien lo hizo. Asumo mi responsabilidad de no haberme mantenido en la decisión de llevarlos a la Posta Pública. Hubo decisiones equivocadas que ahora estamos pagando”.

 

Pedro Fernández Dittus <27/07/2015>

 

EN PELDEHUE LA RECONSTITUCION DE ESCENA

 

En los interrogatorios  se reveló una supuesta reunión en Peldehue donde se habría concordado la versión que entregarían los  conscriptos.

 

“La reunión en Peldehue fue organizada por Castañer con la finalidad de instruirnos en  que las bombas, que supuestamente le habían encontrado los jóvenes, podían inflamarse al quebrarse. Para esa reunión tenía todos los elementos necesarios para la fabricación de las mismas, ellas estaban preparadas y se utilizaron trajes antillamas. Es más, tuve que patear una de ellas para probarla. Se nos amenazó y se nos dijo lo que teníamos que declarar”.

 

Pedro Franco <27/07/2015>

 

 “Jamás recibí alguna instrucción para cambiar mi versión, sino al contrario (...) En la Segunda División del Ejército, en Lo Curro, estábamos las tres patrullas y otras dos personas de quienes no recuerdo nombres, pero creo que era asesores jurídicos. Yo entendí que el objetivo de quienes programaron esta reconstitución, la que siempre creí una diligencia de investigación, tenía como finalidad conocer nuestras versiones”.

 

Juan González Carrasco <27/07/2015>

 

“Es mentira lo de aprender nuestras declaraciones. Lo que realmente  sucedió fue que se hizo un organigrama donde nos situábamos para orientarnos donde nos ubicábamos en el momento”.

 

Pedro Fernández <27/07/2015>

 

VERSIONES ENFRENTADAS SOBRE EL ORIGEN DEL FUEGO

 

En el proceso hay tres versiones sobre el origen del fuego. La primera es que fue un oficial el que lo generó: Franco dice que Fernández prendió un fósforo y Guzmán indica que Castañer usó un encendedor. La segunda se basa en el testimonio de Leonardo Riquelme Alarcón, quien indicó que botó por accidente una de las bombas y comenzó el fuego.  La tercera versión que han declarado indica que Quintana habría pasado a llevar uno de los artefactos, el que explotó. En este careo, efectuado el 28 de julio, se confrontaron las dos primeras.

 

Franco: “Riquelme integraba la misma patrulla mía, la que era comandada por Fernández Dittus. En cuanto a sus dichos, sobre la manera en que se inicia el fuego, donde expresa que pasó a llevar accidentalmente una botella con combustible que dio inicio al fuego, ello es mentira”.

 

Riquelme:  “Efectivamente Franco estuvo presente el día de los hechos, pero yo me mantengo en mi versión de los hechos acerca en cómo se inició el fuego. Reitero que no vi quién roció a los jóvenes con combustible”.

 

Franco: “Me mantengo en mis dichos, este señor miente y está tratando de proteger a los responsables”.

 

Riquelme: “Me mantendo en mis dichos y nada más tengo que agregar”.

 

EL EX CONSCRIPTO Y LOS TENIENTES (R)

 

Durante las últimas dos semanas se realizaron careos entre los inculpados. Uno de ellos fue entre Castañer y Pedro Franco, efectuado el 29 de julio.

 

Franco: “Reitero lo que expuse en el sentido de que él y Fernández tienen responsabilidad en haber rociado con combustible a los jóvenes y haberles prendido fuego.  También se trata de la persona que le quitó la cámara fotográfica a Rodrigo Rojas”.

 

Castañer: “Reconozco a la persona  que se encuentra a mi lado, sólo por haberlo visto en televisión a raíz de este caso, pero no lo recuerdo como integrante de una de las patrullas (...) En cuanto a sus dichos, ellos son falsos por lo siguiente: me encontraba con el teniente Fernández a no menos de 15 metros del lugar de la inflamación (...) Es falso lo que señala sobre la cámara fotográfica, ya que en ningún momento retiré alguna especie del joven”.

 

Franco: “Quiero rebatir que el señor Castañer me conoce sólo por televisión, por cuanto de ser así yo no tendría conocimiento de aspectos de su vida, como por ejemplo, que le faltan piezas dentales”. 

 

El ex conscripto también se enfrentó a Fernández el 28 de julio.

 

Fernández: “Quiero decir que su relato está equivocado, jamás estuve ni rocié ni quemé a los detenido, quiero dejar en claro que Franco es la persona que llegó con el bidón de combustible y permaneció con los detenidos”.

 

Franco: “El por ser el jefe no puede estar alejado del lugar de los hechos, más aún cuando habían dos personas arrestadas. Es absurdo que un soldado conscripto esté a un metro y el oficial a cargo no se encuentre allí. Reconozco que yo fui la persona que llegó hasta donde estaban los detenidos con el bidón de combustible”.

 

Fernández: “Con el desarrollo de la investigación me he ido enterando de la manera como han ocurrido los hechos,  y en este instante me cabe la duda si la persona que llegó con el bidón al lugar de los hechos, donde se encontraban los detenidos, pudiera ser quien los roció”.

Rodrigo Rojas y Carmen Quintana habían sido detenidos en una protesta nacional, 1 de 2 de julio de 1986, en la Avenida General Velásquez, en la comuna de Estación Central, por una patrulla del ejército. Fueron capturados y torturados en la misma calle, a plena luz del día y ante testigos directos. Esto no les importó a los militares, es más, se burlaron de ellos, los rociaron con bencina y después le prendieron fuego. Dejaron que el fuego se apagara y después de unos minutos  y aun humeantes, fueron lanzados al camión militar envueltos en frazadas. En el viaje que duró cerca de una hora fueron pisoteados, nuevamente golpeados y agonizantes fueron lanzados a una zanja en la comuna de Quilicura, en el camino al Aeropuerto. Cerca del mismo sitio donde el año anterior habían sido lanzados los restos de los tres profesionales degollados. Toda la historia de terror se repetía una y otra vez.

 

Este crimen conto con la complicidad de militares y civiles, las responsabilidades no se suscribe solo a los integrantes de esa patrulla militar. El juez Mario Carroza tiene la obligación de llegar a la verdad procesal e histórica...

 

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