El mandato del GTE-CLA

Como la Convención sobre el Cambio Climático sólo tiene principios y objetivos generales, y el Protocolo de Kioto se limita sólo a temas de mitigación, con el Plan de Acción de Bali se decidió en 2007 que la Convención debería implementarse en todos los aspectos relevantes: mitigación, adaptación, financiamiento, tecnología y construcción de capacidades. Además se introdujo un capitulo llamado ‘Visión Compartida’ que tiene como objetivo incorporar todos estos aspectos y el Protocolo de Kioto, en un marco general.

Mediante esta decisión,se instaló el grupo de trabajo sobre ‘Cooperación a Largo Alcance’ (GTE_CLA, o AWG-LCA por sus siglas en Ingles), con el mandato de implementar la convención en todos los temas relevantes.

En el momento de la decisión de instalar el GTE-CLA, el grupo de trabajo sobre el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto (GTE-PK) ya estaba trabajando dos años, aunque sin ningún avance claro en su trabajo. Con la creación de estos dos grupos de trabajo paralelos, un proceso de dos vías se oficializó, bajo el nombre de ‘la Hoja de Ruta de Bali’. Ambos grupos de trabajo estaban obligados a terminar su trabajo en 2009 en Copenhague.

El camino a Copenhague

Durante 2008 y 2009, numerosos subgrupos fueron creados, y cientos de páginas de texto de negociación se produjeron, principalmente basados en las presentaciones de países.

A pesar de todo el trabajo duro, y la gran expectativa creada, fue muy claro que las posiciones de los países desarrollados y en desarrollo eran muy divergentes, y no se pudo llegar a un acuerdo. Peor aun, ignorando todos los procedimientos normales de negociación, un pequeño grupo de países trató de imponer un texto improvisado, bajo el nombre del “Acuerdo de Copenhague“.

Pero este ‘Acuerdo’ no produjo ningún acuerdo de verdad, a lo contrario, varios países se opusieron durante el pleneria de cierre de la COP15, y varios otros se negaron a firmarlo después. Por esta razón sólo “se tomó nota del Acuerdo”, lo cual no es más que una bonita forma de decir: “sabemos que este documento existe, pero no tiene ningún estatus legal”.

De Copenhague a Cancún

Bolivia, uno de los principales opositores del Acuerdo de Copenhague, decidió que entonces llegó la hora en que los pueblos pudieron expresar su opinión sobre el clima, y organizó la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en Tiquipaya, en abril del 2010. 35.000 personas, de todos los continentes y representando una gran variedad de movimientos y organizaciones sociales, construyeron juntos el Acuerdo de los Pueblos.

Bolivia presentó todos los elementos importantes del Acuerdo de los Pueblos en los textos de negociación en el período previo a Cancún. Sin embargo, apenas se permitió que las propuestas figuraron en los textos, pero en realidad nunca fueron tratados, y en las últimas horas de Cancún, se borraron por completo.

Bolivia rechazó los “Acuerdos de Cancún” por muchas razones más que solo la ausencia de todas las propuestas de Tiquipaya: en primer lugar por ser un non-acuerdo, ya que no decidió nada sobre el tema principal – compromisos de mitigación ambiciosos suficientemente ambiciosos para asegurar la estabilización del clima. En segundo lugar, porque abrió las puertas de la muerte del Protocolo de Kioto, y a su sustitución por un sistema de compromisos voluntarios. Y en tercer lugar porque impulsaba la filosofía de atender el problema del clima a través de la mercantilización de la naturaleza, y en particular a través de los mercados de carbono.

La agenda para el año 2011

En la primera negociación del 2011, los países desarrollados presionaron por una agenda que sólo ‘implementaría Cancún’. Tomando en cuenta que Cancún no llegó a un acuerdo sobre lo más importante – como compromisos basados en un régimen de cumplimiento – y que muchos otros elementos importantes del Plan de Acción de Bali (PAB) se quedaron fuera, los países en desarrollo exigieron una agenda orientada a la implemantación de todo el PAB. La discusión consumió una semana de tiempo de negociación, pero que era esencial para dirigir la obra en la dirección correcta.

Las negociaciones actuales

En las sesiones de Bonn y Panamá las partes trabajaron en textos para conseguir resultados para los diferentes puntos de la agenda. En la mayoría de los grupos los facilitadores propusieron textos, que están agrupados aquí.
Después de Panamá muchos países hicieron presentaciones (submissions), para que los facilitadores pudieron actualizar las ‘notas del facilitador’ antes de Durban.

El presidente preparó también una ‘nota de escenario‘, donde explica cómo pretende que se desarrollaran las negociaciones del grupo en Durban.

Después de una semana de negociaciones, se presentó el nuevo compilado de los textos de negociación y su adendum.

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