Armando Romero 

edu

 

 

 

 

El 2011 ha sido mucho, más que el año de las movilizaciones en Chile y el mundo. Se ha comenzado abrir nuevos espacios de participación, nuevas formas de organización […] un nuevo sujeto histórico ha comenzado a surgir, con identidad propia y un amplio margen de autonomía.

La izquierda tradicional, la de la mesa servida, la que negocia y pretender ser protagonistas de la continuidad del modelo. Por sus propios errores y falta de compromiso social, va perdiendo legitimidad en los sectores populares. El PS y el PC son parte de esa clase política coludida por el poder. La "bacheletización" del PC es la estrategia adoptada por la ex izquierda extraparlamentaria, que necesita para fortalecer su posición negociadora.

 

Hoy se hace imprescindible dar una conducción al descontento ciudadanos y social. El 2012 se avizora con el año, de las grandes decisiones, por parte de los actores sociales. Ya no basta con movilizaciones, hay que construir organización desde la base, y no desde las cúpulas partidarias. La política del PC apunta a mantener las movilizaciones, a llevar aguas a sus molinos, para tener una relativa cuota de poder dentro de la clase política chilena.

 

Está visto, que eso no es suficiente para producir los cambios estructurales y políticos que el pueblo demanda, desde los sectores desencantados se alzan alternativas de sumar fuerzas, adoptando posturas críticas a los dos bloques hegemónicos de la clase política chilena.

Las elecciones de la FECH, históricamente han sido una especie de barómetros, marca ciertas tendencias en la ciudadanía […] el PC instrumentaliza como es habitual, las organizaciones sociales, desde ahí proyectar su política de alianza. La concertación no logra reconstruir las confianza en la gente, como proyecto político está agotado […] no hay capacidad de autocrítica y mucho menos de renovación en sus dirigentes.

 

Camila Vallejo solo es un rostro mediático, una pieza clave en estos momentos para los objetivos del PC, su eventual triunfo, permitiría una negociación con la concertación, en inmejorables condiciones […] una eminente derrota, dejaría al PC solo como un actor político sin mayor peso. Las elecciones en la FECH han abierto un interesante debate, donde por primera vez, se está hablando de política, de propuestas de cambios. El movimiento estudiantil secundario, con sus posturas más radicalizadas, han alertado a los universitarios, obligándolos abrir los espacios de participación, hacia otros actores sociales.

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