Armando Romero

 

"Lo único que sé,

es que no soy marxista"

 

Cuando Marx sostenía: “Lo único que sé es que no soy marxista”, estaba aún y sin proponérselo, poniendo a prueba universal sus propias ideas, más allá de la praxis. Este enunciado de Marx ilustra la relación entre su propio pensamiento auténtico y las interpretaciones 'marxistas' del mismo efectuadas por sus contemporáneos. La afirmación la hizo Marx en París, a manera de respuesta a las concepciones 'marxistas' de un partido social‑demócrata francés, como una advertencia casi visionaria contra todo dogmatismo, toda personificación y representación absoluta de los procesos históricos objetivos reales, que existen independientemente del conocimiento y de la voluntad de los individuos sociales.

 

Las diferencias fundamentales que existen entre el socialismo, el marxismo, el Marxismo‑Leninismo, el Socialismo del Siglo XXI y la propia contribución científico‑filosófica de Carlos Marx a una nueva cosmovisión revolucionaria, esto es, el materialismo histórico‑dialéctico, que revela el carácter efímero del capitalismo y la necesidad de realizar el socialismo y comunismo como formas superiores de producción y organización humana.

A leer a Marx, uno siempre se sorprende, con esa capacidad de exponer su pensamiento, hoy pareciese que nos hace falta, que el entendimiento nos aclares las ideas:

 

"En lo que a mí concierne, no puedo reclamar el honor de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni de la lucha entre ellas. Fueron los historiadores burgueses quienes, mucho antes que yo, establecieron el desarrollo histórico de esta lucha de clases y fueron los economistas burgueses quienes determinaron su anatomía económica". (MEW, Tomo 28, págs. 507et seq Editorial Dietz, Berlín, 1970)

 

Por lo tanto, no podemos cometer el error de atribuirle a Marx el descubrimiento de importantes realidades históricas cuando no fue él quien las descubrió. Por ejemplo, Marx no inventó la frase: "La religión es el opio del pueblo". Fue un obispo británico, Charles Kingsley, quien originó esta expresión mucho antes de Marx.

Al escuchar con atención a un joven hablar y defender su dogma del marxismo, usando la dialéctica en su exposición, sus palabras pareciesen una letanía de su saber a su corta edad. Que puedo decir, lo primero me hace recordar mis años de adolescencia cuando nos sentíamos dueños de nuestro destino, decíamos con dejo de soberbia No pasaran” […] bueno ya conocemos lo que aconteció y sus dolorosas consecuencias para nuestro pueblo. Lo segundo que puedo decir, que estamos frente a nuevos sujetos históricos, nuevas formas de organización.

 

Engels concluyó que la historia "no meramente ha disipado las nociones erróneas que tuvimos entonces; sino que también ha transformado completamente las condiciones bajo las cuales tiene que luchar el proletariado. El modo de lucha de 1848 hoy es obsoleto en todos los aspectos". De seguro para muchos dogmáticos, lo que estoy afirmando es una especie de herejía […] Tenemos el derecho de llamar nuestros esfuerzos revolucionarios como nos de la gana, pero si llamamos a nuestro objetivo "socialismo", entonces lógicamente todos nuestros caminos no nos pueden llevar a Roma ni al Vaticano, sino directo al marxismo y a la Emancipación Humana. Lejos de todo dogma ideológico, de toda autocomplacencia y carencia de autocritica Esto no tiene nada que ver con euro‑centrismo o con ateísmo, sino que es una verdad histórica globalizada que tenemos que aprender rápidamente. En esta hora tan altamente crítica de la humanidad, el marxismo no puede darse el lujo de calarse otra caricatura más del socialismo […] el pensamiento del Che visualizaba el Hombre Nuevo, no como un paradigma, sino como una realidad tangible, donde era perfectible siempre los cambios, en la lucha frontal contra el imperialismo y la miseria de los pueblos.

 

[…] esta reflexión es resultado, de una amena conversación al calor de una mesa de camaradas. Apunto entre otros aspectos, a una revitalización del pensamiento marxista

revolucionario, desde una propensión científico metodológica que levante su aprehensión cultural, como esencia de una reorganización de los pueblos ,propiciando alternativas

a los problemas que enfrenta el mundo en la actualidad, en el cual no basta la critica, sin la reconstrucción de una

posición propositiva activa que destierre toda entelequia y enciclopedismo de toda laya. Los pueblos originarios, tienen en su esencia las raíces puras de un primitivo comunismo. No debemos miran en menos su historia, su cosmovisión y sabiduría milenaria.

 

Vamos al fondo de que entendemos por marxismo. Así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo efectivo y sus intereses efectivos, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son.

 

No se trata simplemente de que personas auto tituladas marxistas tengan diversos puntos de vista sobre ciertas cuestiones, lo cual puede ser legitima. El punto es que a lo largo de la historia, han existidos grandes aberraciones cometidas por marxistas, en contra de otros marxistas. Pensemos por ejemplo en Plejánov y Lenin en 1917, en Kautsky y Luxemburgo en 1919, en el Partido comunista y el POUM en Barcelona en 1936, en Hungría en 1956, y Polonia en 1981. Es esto lo que nos obliga a plantear la pregunta de qué es lo que define al marxismo.

 

A esta altura, el camarada Amador estará sacando su propia experiencia militante, a lo cual espero con ansias sus críticas y aporte a este debate, que abrió el “viejo preguntón” al pregunta ¿Qué es el marxismo?

 

Habrá sin duda algunos que rechacen la validez de la pregunta, contentándose con aceptar como marxista a todo aquél que elija llamarse así. Por un lado esta respuesta le conviene a la burguesía y a sus ideólogos más conspicuos ,

ya que les permite condenar a todo el marxismo y a todos los marxistas por asociación con Stalin y Pol Pot, el carnicero de Camboya. Por otra parte, también le conviene a los rábulas académicos, ya que les permite producir numerosas y lucrativas "guías a los marxistas" ofreciendo resúmenes de todas las escuelas de pensamiento desde los austros marxistas hasta los althusserianos (Althusser pensaba que las ideas de Marx habían sido malentendidas, especialmente por los marxistas. Consideraba que varias formas de interpretar a Marx (el historicismo, el idealismo, el economicismo, el humanismo, etc.), no hacían justicia al carácter científico de los trabajos de Marx) ningún marxista podría estar de acuerdo con ese pensamiento y enfoque filosófico. En este punto dejo bien claro mi postura y no tranzo con esos mesiánicos oportunistas.

 

Tal actitud es esencialmente contemplativa. La acción, especialmente la acción política, requiere decisión en la teoría, y no sólo en la práctica. Los marxistas que aspiran a cambiar el mundo, y no sólo a ganarse la vida interpretándolo, se ven obligados a afrontar el problema, y a trazar una línea divisoria entre lo genuino y lo falso.

 

Una manera de diseñar tal línea divisoria podría ser identificar al marxismo con las obras de Marx y medir a sus sucesores simplemente por su fidelidad a las palabras del maestro. Esta actitud es escolástica, casi religiosa. No toma en cuenta que el marxismo, "no un dogma sino una guía para la acción" Engels , y que por ende debe ser una teoría viva, capaz de continuo crecimiento y desarrollo, que tiene que analizar y responder a una realidad cambiante una realidad que de hecho ha cambiado enormemente desde la época de Marx. Si bien por razones históricas damos a la teoría el nombre de su fundador, no podemos limitarla a lo que Marx mismo escribió. Como bien dijera Trotsky, "El marxismo es sobre todo un método de análisis no del análisis de textos sino del de las relaciones sociales" No soy trotskista, pero reconozco el aporte que este revolucionario hizo al marxismo, más allá de la diferencia en la táctica revolucionaria, esta los puntos de convergencias de una misma lucha.

 

Trotsky se acerca a otra solución al problema aquélla propuesta por el marxista húngaro Lukács. En su obra Historia y conciencia de clase Lukács pregunta "¿Qué es el marxismo ortodoxo? El marxismo ortodoxo [...] no implica aceptar acríticamente los resultados de las investigaciones de Marx. Estamos hablando del método, no la exégesis de un texto "sagrado" No es posible establecer una línea tan rígida entre el método de Marx y sus otros análisis, ni tampoco reducir los contenidos esenciales del marxismo a una mera cuestión de método. Esto se comprueba en el ejemplo que Lukács mismo da para ilustrar su posición:

 

<” Supongamos que investigaciones recientes comprueben más allá de toda duda que todos los postulados de Marx son falsos. Aun si esto se comprobase, todo marxista "ortodoxo" serio podría aceptar tales pruebas sin reserva alguna y por lo tanto descartar la totalidad de las tesis marxistas sin tener que renunciar a su ortodoxia en absoluto.Pensamos todo lo contrario. Si, por ejemplo, el capitalismo se transformase en una nueva forma de sociedad burocrática mundial sin contradicciones ni competencia interna, que excluyese las posibilidades tanto de socialismo como de barbarie, entonces el análisis de Marx de la dinámica del desarrollo capitalista se vería claramente refutado, y quedaría demostrado que los que sostenían esta perspectiva Max Weber, Bruno Rizzi, y James Burnham habían tenido razón. Como dijo Trotsky al considerar esta hipotética perspectiva, "sólo restaría reconocer que el programa socialista, basado en las contradicciones internas del sistema capitalista, terminó siendo una Utopía".

 

De lo anterior podría concluirse que el marxismo debe definirse como un método junto con ciertos análisis y propuestas esenciales. Sin embargo, esto no resolvería el interrogante. Después de todo, ¿qué criterio usaríamos para decidir qué análisis y propuestas teóricas son fundamentales, y cuáles no lo son? Además, tal planteamiento contiene el peligro del sectarismo teórico, de definir al marxismo como "la línea correcta sobre todas la cuestiones", y llegar así a decir, por ejemplo, que Luxemburgo no era marxista cuando no aceptaba las posiciones leninistas sobre el partido, o que Lenin no era marxista cuando sostenía que la revolución rusa sería burguesa, etc. ¿Cómo resolverlo entonces? No comenzaremos por extraer ciertas tesis de la obra de Marx, sino que usaremos la teoría de Marx para examinar al marxismo como totalidad.”>

 

La base de clase del marxismo Para Marx, "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia" […] para el compañero recién egresado de la secundaria, lo más probable que está lejos de entender, al igual sus generación, son frutos del espontaneo ismo, donde las tareas la define el día a día, lejos de toda estructura de planificación. Esto no dejas de ser legítimos, obedece a esa dinámica de cambios históricos de los pueblos.

 

Para comprender y definir cualquier teoría, filosofía o ideología, debemos en primer lugar descubrir el "ser social" en el que se basa.

 

El Manifiesto comunista Marx define a las diversas escuelas contemporáneas de "socialismo" refiriéndose directamente a los intereses de clase que representan. Describe así un socialismo feudal, un socialismo pequeñoburgués, un socialismo burgués, etc. Mucho más tarde, Trotsky demostró que la clave de la ideología fascista, y no sólo del movimiento fascista, yacía en la posición de clase de la pequeña burguesía, aplastada entre el capital y el proletariado. Podríamos dar infinitos ejemplos más; lo fundamental es que debemos aplicar el mismo método de análisis al marxismo y éste fue el método seguido por Marx y Engels.

 

El Manifiesto comunista, "Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando con sus propias dinámicas y que enfrenta a los pueblos, a nuevos desafíos.

 

Al estudiar la base de clase del marxismo, debemos subrayar que el marxismo no es solamente la teoría de la resistencia del proletariado al capitalismo, y de su lucha contra éste. Es también, primordialmente, la teoría de la victoria del proletariado. Como explicó Marx, al negar haber descubierto las clases o la lucha de clases.

 

La explotación y la opresión existieron durante milenios y el capitalismo en sus formas primitivas durante siglos, pero el marxismo sólo pudo surgir cuando el capitalismo ya había desarrollado suficientemente las fuerzas productivas, incluyendo el proletariado, para que éste pudiese ser percibido como el agente con la capacidad de derrocar al capitalismo. Recordemos que Marx surgió en su época y no en otra. La explotación y la opresión existieron durante milenios y el capitalismo en sus formas primitivas durante siglos, pero el marxismo sólo pudo surgir cuando el capitalismo ya había desarrollado suficientemente las fuerzas productivas, incluyendo el proletariado, para que éste pudiese ser percibido como el agente con la capacidad de derrocar al capitalismo. Recordemos que Marx llegó al marxismo solamente gracias a sus contactos con círculos de obreros revolucionarios en París.

 

[…] espero haber respondido a la pregunta del “Viejo Preguntón” hablar de marxismo, es mucho más que una expresión teórica, es la praxis revolucionaria, no un dogma ideológico. Luciano Cruz planteaba que la agitación de masas, debía ir siempre acompañada de la educación política, educar al pueblo, como lo señálese el Che.

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