Armando Romero

Reportero Sin Frontera

 

 

En las décadas de los 60 y 70 las posturas hegemónicas del marxismo impuesto desde Moscú, comenzaron a ser cuestionadas, tomando como ejemplo al propio Marx […]quien declaró en una ocasión no ser marxista, lo cual significaba la negativa a que su pensamiento fuera considerado dogma y se le encerrara en estrecheces escolásticas. Además, en las diversas fases de su evolución intelectual mantuvo la necesidad de atenerse a las situaciones concretas contra la tentación de forjar puras abstracciones intemporales.

 

El marxismo del Che se distingue de las variantes dominantes en su época. Es un marxismo anti dogmático, ético, pluralista, humanista, revolucionario.

<Marx, para el Che, no era un Papa favorecido con el don de la infalibilidad.

En sus "Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana" (1960), él subraya:

aun siendo un gigante del pensamiento, el autor de El Capital había cometido

errores que se pueden y deben criticar. Por ejemplo, con relación a América Latina, su

interpretación de Bolívar, o el análisis de México que hace con Engels "dando por sentadas

incluso ciertas teorías de las razas o las nacionalidades inadmisibles hoy"

Más grave que las equivocaciones de Marx son los fenómenos de dogmatización burocrática del marxismo en el siglo XX:

 

en varias ocasiones Guevara se queja de la

"escolástica que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista" -una evidente referencia al

stalinismo- y que incluso ha impedido sistemáticamente el estudio del período de

construcción del socialismo

Ético: La acción revolucionaria es inseparable de ciertos valores éticos. Uno de los

ejemplos es el trato a los prisioneros de una guerrilla: "Una clemencia lo más absoluta posible

con los soldados que van a combatir cumpliendo, o creyendo cumplir, su deber militar. (...)

Los sobrevivientes deben ser dejados en libertad. Los heridos deben ser cuidados con todos

los recursos posibles"

 

. Un incidente de la batalla de Santa Clara ilustra el comportamiento

del Che: a un companero que propone que se ejecute un teniente del ejército hecho

prisionero, el comandante Guevara contesta: "¿Crees tú que somos como ellos?"

La construcción del socialismo es también inseparable de ciertos valores éticos,

contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Charles

Bettelheim- que sólo consideran "el desarrollo de las fuerzas productivas". En la famosa

entrevista con el periodista Jean Daniel (julio de 1963) el Che planteaba, en lo que ya era una

crítica implícita al "socialismo real": "El socialismo económico sin la moral comunista no me

interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. (...) Si el

comunismo pasa por alto los hechos de consciencia, podrá ser un método de reparto, pero no

es ya una moral revolucionaria"

 

Pluralista: Aun si el Che nunca logró formular una concepción acabada de la

democracia socialista, defendía la libertad de discusión en el campo revolucionario y el

respeto a la pluralidad de opiniones. El ejemplo más tajante es su respuesta -en un informe de

1964 a sus compañeros del Ministerio de la Industria- a la crítica de "trotskismo" que le

echaran algunos soviéticos: "A este respecto, creo que o poseemos la capacidad de destruir

con argumentos la opinión contraria o debemos dejarla expresarse... No es posible destruir

una opinión con la fuerza, porque ello bloquea todo desarrollo libre de la inteligencia.

También del pensamiento de Trotsky se puede tomar una serie de cosas, incluso si, como la importancia del Marx humanista frente al Marx economista y sociólogo, y otros lo contrario. Algunos, en cambio, han subrayado la continuidad del pensamiento de Marx, que parece haberse demostrado con el eslabón perdido de los Grundrisse de 1857-1858. No obstante, aun admitidas las diferencias entre los dos Marx, se constata la actitud constante de Marx en su firme convicción socialista y comunista. En la medida en que Marx trató de dar una explicación de los cambios sociales, su pensamiento sería de carácter sociológico. El problema es entonces saber si la sociología de Marx equivale o no a una ciencia social objetiva. Quienes admiten este carácter subrayan el aspecto científico del marxismo. Sin embargo quienes lo niegan (Lukacs) destacan el carácter fundamentalmente "partidista" del marxismo, interpretándolo no como una sociología científica, sino como la filosofía social de la clase trabajadora y, por tanto, como su ideología propia, desenmascaradora de todas las demás ideologías.

 

.” Ernesto Che Guevara:

El sujeto y el poder

de Néstor Kohan

 

 

Todos los marxistas se basan, evidentemente, en las teorías de Marx, pero el hecho de que se vean obligados a reivindicar en cada caso la comprensión correcta y la interpretación adecuada de las doctrinas del Marx original demuestra el escaso compromiso dogmático de éste. De ahí que haya que distinguir entre el marxismo en sus diferentes expresiones y variantes (marxismo) y la doctrina misma de Marx (marxiana), aunque el significado de "marxismo" no pueda menos de estar relacionado con la producción teórica y la acción práctico-política de Carlos Marx.

Para los teóricos del marxismo, resulta casi una herejía criticar el pensamiento de Marx, al ser confrontados rehúyen todo debate ideológico, saben que en ese terreno sus posturas dogmáticas, pueden ser fácilmente cuestionadas. Desde su posición intelectual, se sienten más cómodos entregando su aporte teórico, que sin lugar a duda siempre se agradece, se lee con mucha atención, lejos de todo sectarismo y postura dogmática.

 

El problema es que la obra de Marx ha sido entendida de modo diverso según se haya visto en ella una concepción del mundo, una filosofía, una antropología filosófica, una ciencia, específicamente una sociología, un modo de explicar y cambiar la historia, una serie de normas para la acción política que deben variarse de acuerdo con las circunstancias históricas, una ideología, etc. Esta diversidad de visiones hace difícil justificar la opción unilateral por una de las alternativas indicadas.

 

El problema se complica más todavía cuando se tiene en cuenta que a lo largo de su vida se fueron dando cambios en los propios intereses intelectuales de Marx que plantean la cuestión de la continuidad y discontinuidad de su propio pensamiento. Para algunos intérpretes, en los comienzos de su producción intelectual, Marx trabajaría dentro de cauces considerados como filosóficos, pero sus intereses específicamente filosóficos irían disminuyendo, o atenuándose, en beneficio de sus intereses sociológicos, políticos y económicos, que culminarían en el Marx maduro con la construcción de una ciencia (Althusser).

 

la importancia del Marx humanista frente al Marx economista y sociólogo, y otros lo contrario. Algunos, en cambio, han subrayado la continuidad del pensamiento de Marx, que parece haberse demostrado con el eslabón perdido de los Grundrisse de 1857-1858. No obstante, aun admitidas las diferencias entre los dos Marx, se constata la actitud constante de Marx en su firme convicción socialista y comunista. En la medida en que Marx trató de dar una explicación de los cambios sociales, su pensamiento sería de carácter sociológico. El problema es entonces saber si la sociología de Marx equivale o no a una ciencia social objetiva. Quienes admiten este carácter subrayan el aspecto científico del marxismo. Sin embargo quienes lo niegan (Lukacs) destacan el carácter fundamentalmente "partidista" del marxismo, interpretándolo no como una sociología científica, sino como la filosofía social de la clase trabajadora y, por tanto, como su ideología propia, desenmascaradora de todas las demás ideologías.

 

El marxismo, como la teoría de una praxis que se ha articulado a partir de la problemática de la sociedad burguesa moderna y de su civilización industrial, aparece como un intento, sobre todo práctico, por resolver esa problemática de un modo reflexivo y teórico en una determinada dirección. El interés práctico, que en el ámbito teórico actúa como conductor del conocimiento, se expresa en el problema de cómo es posible liberar la creciente productividad del trabajo industrial de las cadenas y de los efectos destructivos que de suyo tiene en su forma de organización capitalista.

 

El movimiento práctico, mediante el cual se realiza este interés, está concebido en el marxismo como un proceso de autodefensa y autoliberación de aquellos que sufren los efectos negativos de la sociedad burguesa, como emancipación de las clases trabajadoras de las clases poseedoras. Las clases trabajadoras están resumidas bajo el nombre de "proletariado", y el sector que determina el carácter de este movimiento es la mano de obra industrial. El objetivo de este movimiento es la apropiación de los medios de producción modernos por los productores inmediatos. La expropiación de los medios de producción es un momento esencial de esta apropiación, que conduce a una sociedad sin clases en la medida en que se convierta en una apropiación universal, es decir, en la medida en que suprima las limitaciones de la división actual del trabajo y distribuya a cada individuo una cantidad de fuerza de producción.

 

El significado más apropiado, por tanto, para designar de un modo general lo "marxiano" sería considerar la teoría y la práctica de Marx como un humanismo real, revolucionario y militante, como teoría de una praxis de la emancipación humana dentro de una civilización industrial internacional convertida en una unidad. El marxismo, en cambio completamente humana"., no habría sido creación del propio Marx, es decir, no representaría la suma de las opiniones de Marx, sino el complejo producto histórico de las interpretaciones de las teorías de Marx. Como filosofía universal de base materialista, comenzó donde Marx terminó, es decir, creando un sistema cerrado en sí mismo, de intuiciones filosóficas, económicas y sociopolíticas.

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