HIDROAYSEN: LA OFENSIVA DEL CAPITAL MONOPÓLICO E IMPERIALISTA

De que nos sorprendemos. Acaso en estos ya 21 años de gobiernos de claro corte y carácter burgués, ¿alguna vez se dejó entrever una postura democrática verdadera, o un postulado genuino de justicia, o una voluntad siquiera básica proclive a la igualdad? Nosotros creemos que en sabiduría elemental eso sería “pedir peras al olmo” simplemente.

 

En Chile después de la dictadura no ha existido otro tipo de gobierno que no sean los que el capitalismo necesita en su fase monopólico-financiera. En nuestro país a la crisis dictatorial se le da una salida burguesa que contó con el apoyo incondicional del imperialismo y sus instituciones internacionales. La derrota del proyecto popular, implicó dejar el camino libre a las gestiones civiles de la clase dominante, para implementar con comodidad sus planes de legitimidad institucional y consolidación del modelo heredado de la dictadura.

Con lo anterior queremos decir que, pese a las expectativas que la Concertación provocó en los sectores populares, los revolucionarios jamás compartimos esas confianzas, pues entendimos que nuestro fracaso y derrota, fue la condición necesaria y esperada de la clase patronal, para cancelar definitivamente cualquiera aspiración de restitución de los derechos del pueblo y reparación de los crímenes, daños, atropellos y vejámenes cometidos por el terrorismo de Estado.

 

En Chile no hubo nunca, ni transición, ni democracia, ni estado de derecho; Los asesinados, los detenidos desaparecidos, los ex presos políticos, los retornados del exilio, fueron el saldo y a la vez el costo, para que la burguesía desde su Estado diera lugar a una verdadera transnacionalización de su economía capitalista. La economía de puertas abiertas impuesta a sangre y fuego por la dictadura, la Concertación y sus co-gobernantes de la Alianza, la transformaron en una economía de saqueo legal para los grupos económicos y para el capital imperialista mediante los “tratados de libre comercio”.

 

En nuestro país, con una voluntad política solapada, se consagró la impunidad; ni la justicia, ni la verdad se instalaron siquiera a medias, con aquella cínica promesa de “en la medida de lo posible”. Y lamentablemente, nuestra prolongada derrota, hizo posible que año a año, los trabajadores y el pueblo ensayaran esperanzas con los “mesías mediáticos”, que se ofrecen para salvarlos. Sin embargo, para los patrones todo funcionó y se hizo expedito. La clase empresarial, dejó bien ubicada sus piezas en el gobierno, en los tribunales y en el parlamento, para conseguir lo que le importaba, aún en los periodos de crisis: unas muy buenas utilidades y una tasa aceptable de ganancia para continuar con sus negocios y negociados.

Los gobiernos de turno funcionaron a la par con sus intereses y aspiraciones, y consiguieron con suma facilidad las leyes de privatizaciones que requerían para las apropiaciones de rapiña que acostumbran con los activos del Estado; aprobaron leyes del trabajo que les podían aventajar para imponer a sus trabajadores mayor flexibilidad laboral y empleos precarios; promulgaron las reformas en salud, en educación, y en seguridad social que les posibilitaron aumentar sus capitales o abrir nuevos negocios. Lo hemos dicho, estamos por las condiciones señaladas, enfrentados a una gran ofensiva de los dueños del poder y la riqueza, y esta ofensiva debemos como pueblo frenarla, si no queremos perder nuestros derechos y nuestras riquezas.

 

CHILE UNA LARGA Y ANGOSTA FACTORIA PRIVADA

Si alguien esperaba que tuviesen algo de pudor político y moral, quienes aprobaron el megaproyecto Hidroaysén, propiedad de la transnacional hispano-italiana Endesa-Enel y Colbún, creemos que fue una gran ingenuidad. Tenemos una legalidad ambiental a propósito, débil e insuficiente para defender nuestros recursos naturales y riquezas, e imponer la soberanía popular sobre estos. Pero además, tenemos el hecho de que cualquier intento, por impedir que se consumen atentados económicos, sociales y políticos como el de Hidroaysén, será duramente reprimido por el Estado capitalista. Bueno, así ocurrió, el megaproyecto fue aprobado, en contra y despreciando absolutamente la opinión pública. Por instrucciones del ministro de Interior fueron reprimidas brutalmente las manifestaciones en distintas ciudades del país, y ni los habitantes de Aysén ni los habitantes del resto del país contaron como actores en los planes del consorcio “gobierno-grupo Matte y transnacional hispano-italiana”.

 

Los resultados de la Comisión Evaluadora Ambiental de Aysén, fueron los esperados, dados los vacíos legales existentes y la débil estructura institucional medioambiental de nuestro país. Por lo demás, no se puede desconocer la simbiosis gobierno-funcionarios y empresas que representa esta Comisión, cuando sabemos que sus integrantes son designados por el gobierno, y más particularmente por el mismo presidente de la República de forma directa o indirecta. Estos funcionarios a su vez, antes de ejercer sus actuales cargos como ministros, seremis o gobernadores, trabajaron para las empresas Endesa, Colbún y la misma Hidroaysén, cumpliendo labores de confianza y en algunos casos, teniendo puestos ejecutivos. Y relacionado con lo mismo, no podemos pasar por alto, el tremendo descaro del ministro Hinszpeter que con sus declaraciones condicionó políticamente la votación al señalar que Hidroaysén correspondía al interés del país, por lo cual, quienes estábamos en contra del proyecto, estábamos en contra de Chile. Con tales declaraciones, se puede anticipar perfectamente, cuál será la decisión del Consejo de Ministros cuando asuman en la segunda instancia de votación del proyecto ante el fallo de la Comisión de Aysén.

 

Hidroaysén (creada en el 2006) nace de la alianza Endesa-Colbún. Endesa posee el 51% de la propiedad y Colbún el 49%. Ahora estos monstruos empresariales, apuntan al monopolio de las aguas en el río Baker, ya que ambas sociedades controlan el 98 por ciento de los derechos de aguas del río más caudaloso del mundo. El famoso proyecto se plantea integrar al Sistema Interconectado Central 2.750 MW, con cinco centrales ocupando las aguas del rio Baker y Pascua, que significan hasta ahora una inversión aproximada de 7.500 millones de dólares considerando una línea de transmisión que se extendería a lo largo de 2.270 kilómetros, lo que afectaría territorialmente 23.000 hectáreas que se convertirían en tierras estériles por su deforestación. Ahora bien, no está demás tomar conciencia que siempre él % más alto de los costos de una inversión capitalista se traspasan al Estado o a los “ciudadanos” y esto mediante el ejercicio de ocultar o tergiversar gastos e informaciones relevantes; todo bajo el pretexto del “crecimiento económico del país” o de la “urgente necesidad de energía”, cuando en verdad, desde Aylwin hasta Piñera, los proyectos e inversiones solo han significado robo a los trabajadores y lucro para los monopolios.

 

GOBIERNO UNA GRAN EMPRESA CON MUCHAS SUCURSALES

El gobierno de la Alianza se comporta como una gran empresa, pero una empresa que arrancó diversificada o rápidamente ha sabido diversificarse. Hasta ahora, lo sabemos, los conflictos de interés han estallado en distintas áreas económica: las comunicaciones, el transporte, el futbol, las tragedias como el terremoto y los tsunamis, y ahora las hidroeléctricas; ¡Que increíble!

Antes de la votación que generó la ira y el rechazo popular, de la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA), tuvieron que inhabilitarse los Seremis de minería, de vivienda, de economía y medioambiente y junto con ellos sorpresivamente también lo hizo Eduardo Lagos Reyes director del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Además, el Servicio Nacional de Geología y Minería, la Conaf y la Seremi de Planificación se encuentran en la mira de los tribunales por el posible delito de “falsificación ideológica de documento público y prevaricación administrativa”.

 

Sumando más hechos, tenemos el caso de Eduardo Morel, actual director suplente de Hidroaysén y gerente de la división de ingeniería y proyectos de Colbún, que es nada más y nada menos el cuñado de Piñera. Otro descaro y vergüenza, tiene que ver con los miembros de la COREMA que votaron favorablemente el proyecto. Antes de asumir sus actuales cargos, trabajaron directa o indirectamente para Hidroaysén, Endesa o Colbún. Entre ellos están Pedro Durán Ivanoff actual gobernador de la provincia General Carrera, Fernando Guzmán Espinoza Seremi de Economía, Victoria Moya Cáceres Seremi de Minería y Quemel Sade Barría Seremi de Obras Pública. Otro buen dato, es que la actual ministra del Medio Ambiente María Ignacia Benítez, trabajó en “Gestión Ambiental Consultores” realizando estudios de impacto ambiental de proyectos energéticos, incluidos los de Endesa. Y el ex ministro de Energía Ricardo Raineri, que antes de asumir su cargo, realizó en el contexto de desarrollo del proyecto Hidroaysén, un importante informe técnico para el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y lograr la alianza de Colbún con Endesa. Endesa ni tonta ni perezosa, se anotó un buen bono con el gobierno donando un millón de Euros para la Fundación Integra, que encabeza Cecilia More de Piñera. Y hace un año, Enersis representante de Endesa-España en Latinoamérica hizo una donación por la suma de 10 millones de dólares al Fondo Nacional de Reconstrucción. Como vemos entonces, en lobby los imperialistas en Chile, tampoco se quedan cortos.

 

¿QUÉ HACER?

A los trabajadores, a los sectores del pueblo, a los jóvenes, a las mujeres, a los profesionales, queremos decirle que, lo que nos acontece no es un conflicto entre depredadores del medio ambiente y ecologistas, entre extranjeros y chilenos. No, planteamos un rotundo ¡NO! Porque Hidroaysén es la expresión más patente de la lucha de clases en nuestro país, es la expresión más clara de las contradicciones entre la burguesía monopólica e imperialista y la clase obrera y el pueblo de Chile, es el antagonismo histórico entre la clase patronal rapiña y usurpadora y la clase trabajadora que crea riqueza y progreso social. En otras latitudes del planeta esta clase parasitaria invade y asesina por el petróleo, por el gas, por los minerales, por los alimentos. Aquí, en nuestro suelo se afana y también asesina por nuestras aguas, por nuestros ríos, por nuestros minerales.

 

Hay que despertar, debemos ponernos de pie, no debemos permitir más robos y saqueos en nuestro país. Los explotados, los oprimidos por el capital. Las víctimas del capitalismo, los afectados, los ofendidos ahora tenemos que decir:

 

¡¡BASTA!! No tenemos nada que esperar del Estado y del gobierno de los patrones.

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