Ante la lamentable muerte de Nicolasa Quintremán, mujer mapuche pehuenche que luchó contra el proyecto hidroeléctrico Ralco en el Alto Biobío, EnAltavoz realiza una editorial sobre el hecho. 


Por Armando Romero / Edición: Isaac Gajardo

 

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En medio del conflicto por el proyecto hidroeléctrico Ralco, que comenzó a llenar páginas de los medios de prensa a mediados de los 90, aparecieron muchos personajes y grupos denominados ecologistas, hasta campañas se realizaron en defensa de los recursos naturales y las tierras ancestral del pueblo pehuenche. Nicolasa Quintremán, mujer pehuenche conocida como la Ñaña AWINMAN, señalo en más de una ocasión que “quienes se decían mis amigos, entre ellos Juan Pablo Orrego (del Grupo de Acción por el Biobío) y el abogado Roberto Celedón, me dejaron sola, porque se perdieron de mi lado. Si hubiesen estado conmigo, habría podido seguir la lucha”.

 

nicolasa3Hoy de seguro aparecerán muchos, hablando de la Papay quien no dejo  jamás dejó de luchar por su pueblo, por las tierras sagradas, que fueron ultrajadas por el poder del dinero. Endesa tuvo como aliado fundamental al gobierno de la Concertación. Fueron responsables de todo lo acontecido y son cómplices de los rábulas capitalistas foráneos.

El pasado 25 de diciembre, navidad para el mundo cristiano, a los 73 años la luchadora ñaña emblema de la resistencia frente a Endesa, murió ahogada en la represa Ralco que combatió desde 1998.


De diferentes rincones de wallmapu, llegaron comunidades del pueblo mapuche, personas de todas partes de Chile se han hecho presente, para rendir homenaje y reconocimiento a Nicolasa Quintremal, una mujer sabía que supo enfrentarse con dignidad y corajes a la transnacional empresa de ENDESA.


 . Las primeras informaciones apuntan hacia un accidente, ya que ella tenía problemas de visión. Se encontraba desaparecida desde el lunes y fue encontrada flotando en las aguas del lago artificial, en las mismas tierras que fueron inundadas para la construcción de la represa Ralco. Ante esto, vienen a la memoria sus palabras, “ni muerta me sacarán de mis tierras”, dijo en algún momento.


La de Quintremán fue una historia de defensa del territorio sagrado. Fue una lucha de raíz, de sangre, de dignidad; esa historia que se vio arrasada por la mano invisible del capital extranjero. Fue la historia de la Mapu Ñuke contra los espejitos de colores, contra ese poder político que ávidamente ha regentado la herencia de Pinochet. Ahora, su cuerpo flotando en ese embalse con dueños transnacionales, en ese territorio que antes eran sus tierras sagradas.

 

Como reportero no puedo ser objetivo, supe de su sabiduría en esas conversaciones que tuvimos, con esa mirada que proyectaba la historia de todo su pueblo.


El conflicto Ralco fue también la evidencia más feroz de la presión que las transnacionales ejercieron, con el beneplácito del Estado chileno, el gobierno y su clase política. Las empresas ejercieron todo el poder en contra los opositores a sus proyectos, utilizando todo tipo de artimañas para deslegitimar su legítima posición. En una de esas conversaciones, la Ñaña me señalaba su cansancio y dolor, al ver que su pueblo no se unía para defender sus tierras. Nicolasa Quintremán Calpán, junto a su hermana Berta, ambas habitantes ancestrales de la comuna del Alto Biobío, elevaron su lucha por años en contra de Ralco. Los ex presidentes Frei y Lagos usaron todo el poder del Estado de Chile para favorecer a Endesa. A no olvidar que Ricardo Lagos las visitó en sus tierras, las recibió en La Moneda y realizó promesas que jamás cumpliría.

 

Mientras las ñañas resistían, Endesa desmantelaba a dos comunidades pehuenches. El gobierno aisló su lucha subsidiando a otras familias, para que no se unieran a la lucha de las peligrosas Quintremán. Los voluntarios que habían llegado a la zona, pronto las dejaron solas y la prensa se encargó de tergiversar los posteriores acontecimientos. Todos fuimos testigos de cómo opera Endesa, me llena de repugnancia recordarlo. Lograron lo que quisieron, no necesitaron preocuparse de las consecuencias. Incluso, financiaban a los candidatos de la Concertación. Dividieron a las familias, a los vecinos, ofrecieron promesas y cosas pasajeras, haciéndolas parecer tanto mejores.

 

Los corredores de ventas se  apropiaron de las áreas cuyo valor del metro cuadrado se multiplico. Parece tan raro aplicarle el término “gentrification” (termino común al desarrollo urbano, designa a los casos en que renuevan áreas y los antiguos habitantes no pueden quedarse, se les hace muy caro; entonces son reemplazados por personas de mayor ingreso) a un valle perdido en el sur de Chile, pero eso es lo que está pasando. Pronto se construyeron hoteles y complejos turísticos ¿Por qué Endesa no le dio estos terrenos a la gente, en vez de esos inferiores y horribles terrenos nevados que los pehuenches se vieron obligados aceptar, cambiando lo que tenían por espejuelos sin valor? Fueron engañados y conocemos las consecuencias de los duros inviernos, que se ven sometidos las comunidades que fueron desplazadas por la construcción de la represa.


nicolasa1En mi recuerdo, esa luna llena que emerge detrás de las montañas en un cielo color plomo, con nubes oscuras en su centro, plateadas en los bordes, por la luz de la luna. Hay una brisa muy suave, pero de un momento a otro se deja caer el viento y la lluvia. Nicolasa y Berta Quintremán están conversando. La noche solo me parece refrescante –estoy con blusa de manga larga, mientras todo el mundo anda con chomba desde que se puso el sol, pronto me daría cuenta que no estaba vestido adecuadamente-. En ese tiempo muchos universitarios habían establecido campamentos, implementando proyectos de ayuda para los comuneros. La intromisión de estos grupos, que no se puede poner en duda sus buenos oficios, sólo logró sembrar un manto de asistencialismo, cuando los pueblos originarios tienen su propia realidad y cultura. Hoy con el tiempo, reflexiono si esas intervenciones no fueron tan o más nefastas que lo realizado por Endesa.

 

Las ñañas siempre estaban con el brasero humoso donde cocinaban, conversaban a su alrededor, manteniendo el calor, recibiendo a las visitas. Ahí preparábamos una sopa, calentando el agua en una tetera suspendida de una rama encima del fuego. Ahí dormíamos arropados por ese calor y nuestras ropas eran revestidas de ese aroma del fuego y su leña reseca. También nuestro pelo y piel se empapo de esos olores. Vimos a las hermanas enfrentarse al negociador de Endesa, un sujeto habilidoso con las palabras, que parecía un político con todo decía. El hombre con una mirada oscura, las hermanas con sus ojos transparentes. Todos los vecinos se habían dejado persuadir por el hombre de la mirada oscura y el lenguaje político. Las hermanas seguían luchando.

 

Una tierra llena de recursos y belleza, con las montañas alzándose allá arriba, con el valle y su río corriendo hacia el horizonte, con el volcán en la distancia, las estrellas, los bosques, sus ruidos y olores. No podía preguntarles que sentían a ver a su pueblo, doblegarse. Solo podía ver sus ojos llorosos, se sentía en el ambiente su ancestral tristeza. La voz del viento de seguro se hará sentir, sobre las montañas. El espíritu de la Ñana se encontrara con sus antepasados y emprenderá un vuelos sobres sus tierras. El sonido del kultrun y la tru-truca resonará en los valles. La Ñaña AWINMAÑ y su voz potente y llena de fuerza, ya no la escucharemos físicamente, pero en el corazón de muchos continuará viviendo.

 

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