AL PUEBLO Y A LA CULTURA MIRISTA 

 


 

 A 46 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL MOVIMIENTO DE

 

IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR). 


  

“QUE LA HISTORIA NOS ACLARE EL PENSAMIENTO”. 

  

        Como en un cielo sereno estalló el trueno que vino a transformar el escenario político nacional.  El gobierno democratacristiano, en 1964, arribaba con vientos de bonanza gracias a los precios en alza del cobre.  Juraban 30 años de administración.  En tanto, el XII Congreso del PC (1965), ratificaba su estrategia de vía pacifica y el PS en Linares establecía el fin de la línea electoral y el paso a la inevitabilidad de la vía revolucionaria, pero sin dar pasos concretos a dicha definición. 


        En ese contexto, en donde falta el aspecto internacional y el desarrollo de pequeños sectores Revolucionarios en Chile que permiten entender la genealogía de la Fundación, se realiza el Primer Congreso en Santiago el 15 de Agosto de 1965, en un local sindical de la Antigua Ciudad.  A dicha instancia concurren dos pequeñas organizaciones: La Vanguardia Revolucionaria Marxista y el Partido Socialista Popular.  Ambas, estaban compuestas por corrientes que se habían reagrupado luego de desprenderse del PS, el PC y que manifestaban tendencias trotskistas, prochinas, algunos impactados por la Revolución Cubana.  Además, destacan sindicalistas, grupos de cristianos revolucionarios, anarquistas y algunas personalidades del mundo intelectual.  Nace el MIR, que viene a contribuir al avance de las fuerzas sociales que buscan superar la dictadura del capital. 


        Luego de tres décadas del imperio absoluto de políticas Reformistas en el seno del Movimiento Popular (MP), insertas en la política de colaboración de clase en el concierto del Estado de Compromiso, surge un referente que tiende a operar como polo de reagrupación de los elementos más avanzados en todos los ámbitos, cansados por el estancamiento del patrón de acumulación basado en la sustitución de importaciones, que hizo crisis desde 1955.  Era la hora de avanzar en la resolución de todas las antiguas Demandas y de sumar a un Sujeto Histórico siempre presente, pero jamás elevado a fuerza social: Los Pobres del Campo, las Ciudades, las Minas y los Puertos. 


        En su Declaración de Principios, establece que las condiciones están maduras para el derrocamiento del sistema de dominación capitalista.  Se refutó el mito de la Revolución por Etapas.  Esas afirmaciones echaban por tierra la concepción de un supuesto carácter feudal de la conquista española en América y en Chile, y por ende de una posible existencia de una fracción de la burguesía con un carácter progresista.  Y en ese aporte teórico resalta la labor del Maestro Luis Vitale.  Y en ese plano, el aporte del nuevo referente es fundamental: teorizar la formación social chilena desde Chile, no repitiendo dogmas, conceptos, políticas provenientes de Vaticanos Ideológicos extranjeros. 


        Y ese es uno de los aportes que debemos revitalizar.  Las necesarias distinciones que permiten establecer políticas que nos permitan avanzar, crecer y extendernos.  No repetir las definiciones que el Reformismo impone mañosamente para hacer aceptable su colaboración de clases, por ejemplo, cuando no denomina al sistema de dominación capitalista por su nombre, sino que lo esconde con conceptualizaciones que camuflan la verdadera dominación de clase. 


        Lo central, entonces, era que los Trabajadores, el conjunto del Campo Popular construya su Poder a través de una Revolución Socialista, que incluya las tareas democráticas y nacionales que la burguesía estructuralmente es incapaz de desarrollar. 

        En su Congreso Fundacional, se aprobó un Programa, que planteó objetivos básicos: Expulsión del imperialismo.  La Revolución agraria.  La construcción Socialista, donde destaca la socialización de bancos, transportes, salud, seguridad social; planificación y administración de la economía con participación directa de comités obreros, campesinos y empleados. 


        Como corolario del Programa, se sostenía que sólo se podría instaurar:”derrocando a la burguesía e instaurándose un gobierno revolucionario dirigido por órganos de poder obreros y campesinos.  Ello implica la liquidación del aparato estatal y represivo burgués, y su reemplazo por la democracia directa proletaria y las milicias armadas de obreros y campesinos”. 

        Luego, en el III Congreso arriba a la Secretaria General el joven Miguel Enríquez, quien le imprime a ese Movimiento una impronta, un sello, que permite extender la presencia y profundidad del nuevo proyecto. 


        El triunfo de la Unidad Popular en 1970, permitió profundizar el polo de reagrupación de los sectores más concientes y avanzados del MP chileno.  A la ofensiva patronal, los sectores Revolucionarios respondieron con los Cordones Industriales, los Comandos Comunales y los Comandos Provinciales, de donde se levantó el Pliego del Pueblo, donde se agitaba el Programa del novel Partido. Un hecho político fundamental al interior del proceso en marcha fue la realización de la Asamblea Popular Regional, conocida como Asamblea del Pueblo en Concepción en junio de 1972, en donde participó el MIR, el PS, el MAPU, la IC y el PR, donde se restó el PC.


        Tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, el MIR tuvo una destacada participación en el Movimiento de la Resistencia a la dictadura.  Y una vez más, surge la importancia de la sana caracterización, en donde se tipifica a la dictadura como la dictadura del capital monopólico-financiero y no como una dictadura fascista como señalaba el PC. 

        Que curioso por decir lo menos, y como una impostura que hace palidecer a otras de la Historia, que hoy se hable de la instalación de un modelo neoliberal desde la tarde misma del 11 de septiembre de 1973.   Palabreja o artefacto ideológico proveniente desde el campo enemigo y utilizado profusamente por el conjunto de la Izquierda. 

        Entre 1973 y 1987, año de la división del MIR, ese destacamento participó decididamente en la lucha contra la dictadura, participando en el Movimiento Democrático Popular y entregando lo mejor de sí, lo mejor de su Militancia y generando una generación de jóvenes rebeldes.


        Desde 1986, y sobre todo, desde 1990, el MIR, y el conjunto de la Izquierda, entraron en una lamentable fragmentación.  Es la fragmentación, atomización, que todavía hoy, en el 2011, se hace evidente, cuando se quiere encapsular la lucha centrándose sólo en una Demanda y con vistas a obtener provecho electoral durante 2012.


        Desde 1990 hasta fines del 2010, se evidenció un silencio bastante parecido a la estupidez.  Sin embargo, esa fragmentación tuvo su aspecto positivo, pues en las miles de pequeñas organizaciones anidaron las semillas de construcción del período anterior y se permitió mantener la llama de los más nobles valores de los Revolucionarios y las Revolucionarias.  Fue el tiempo en donde se impuso la táctica de despertar al dormido, algo que todavía debe imponerse, pues el conjunto de los Trabajadores y Trabajadoras, siguen atenazados por las delicias del capitalismo, pagaderos en módicas cuotas mensuales, que se tornan verdaderas pesadillas. 

        En el presente, agosto de 2011, donde vivimos una agitación social, debido a la permanente movilización de los Estudiantes que exigen Educación estatal, gratuita, laica y de excelencia, y a la par Renacionalizar el cobre, ha llegado el minuto no de refundar formulas que en su minuto eran necesarias, sino que avanzar en la construcción de una Convergencia, de carácter nacional y popular, un instrumento de lucha, de unidad y de victoria, una estructura Federativa en donde todas las organizaciones anticapitalistas depositen lo mejor de sus esfuerzos, con generosidad, con un comportamiento Revolucionario.


        Debemos dejar atrás la fragmentación, la atomización, las luchas aisladas.  Es la hora de unir todas las Demandas, todas las luchas, todos nuestros sueños.  Tenemos que construir esa Vanguardia Compartida, donde todas las fuerzas sociales anticapitalistas, de todos los colorares, formatos, estilos, historias, saberes, tienen cabida. 

        La lucha recién comienza, pues será difícil instalar la necesidad de la organización, de la necesidad de un instrumento de carácter federativo donde todos pesen por su trabajo.  Más difícil todavía cuando la política y lo político han caído en un desprestigio total y cuando se refuerza la fragmentación con falsas dicotomías que nos impusieron durante la dictadura, expresadas en la pureza de lo social, en donde lo político no se puede contaminar con lo sindical, o lo sindical con lo estudiantil, o lo poblacional con lo sindical y así una serie de falsas dicotomías que sólo nos paralizan.  Difícil será, en medio de formulas que llaman a repetir caminos de otras latitudes, olvidando que nuestra Revolución debe contener la esencia misma de nuestras luchas antiguas y actuales.


        Titánico resultara sepultar esa consigna de moda que dice que el pueblo avanza sin partido, cuando de lo que se trata es que el Pueblo construya su instrumento, con nuevas formas, adoptando las nuevas modalidades, retomando lo mejor de las luchas pretéritas, de las prácticas precedentes. 

        Hoy, nuestro mejor Homenaje a los Compañeros y Compañeras que nos antecedieron, es caminar en la Unidad de todas las fuerzas sociales anticapitalistas y arribar a las tierras prometidas de la Liberación Humana y Social.

 


        A 46 años, Proletaria y Popular, la lucha continúa. 

        ¡SÓLO LA LUCHA NOS HARÁ LIBRES! 

        ¡TRABAJADORES AL PODER!

 

        ¡A CONSTRUIR EL PLIEGO DE LOS PUEBLOS,LOS TRABAJADORES, LOS ESTUDIANTES, LOS EXPLOTADOS Y TODAS LAS FUERZAS SOCIALES ANTICAPITALISTAS!

 

        Fraternalmente,


 

COLECTIVO ACCIÓN DIRECTA.

 

PORQUE EN CADA AGOSTO RENACE LA ESPERANZA. 

AGOSTO 15 DE 2011. 

¡AÑO DE LA MOVILIZACIÓN SOCIAL! 

 

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