MIR 50 AÑOS JUNTO AL PUEBLO
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MIR 50 AÑOS JUNTO AL PUEBLO

 

 

El 15 de agosto de 1965 se dio un paso fundamental en el ascenso de las luchas sociales y políticas que protagonizó el pueblo chileno en el siglo XX. En ese momento, figuras señeras del sindicalismo como Clotario Blest, Humberto Valenzuela y Herminia Concha, entre otros, y una generación joven movilizada por los vientos de cambio revolucionario que trajo la Revolución Cubana, dan vida a una de las herramientas políticas más emblemáticas de los revolucionarios de este país. Junto Miguel, Luciano, Bautista y toda esa generación formada en esa alegre rebeldía, alzaron las banderas del Rojo y  Negro en ese ideal del hombre nuevo.

 

 

Este largo proceso de unidad de los revolucionarios inicio con la fundación del M3N, este Movimiento llevaba el nombre del paro general ocurrido en Chile el 3 de noviembre de 1960 de Clotario y por Vanguardia Revolucionaria Marxista, donde militaban Miguel Enríquez y Bautista van Schouwen que junto al Partido Obrero Revolucionario (trotskista), Movimiento Revolucionario Comunista (maoísta), sindicalistas, cristianos radicales y anarquistas fundarían el MIR.

 

Luego de una breve experiencia de clandestinidad durante el gobierno previo a Salvador Allende, el MIR desarrolló una forma de llevar la política al conjunto del pueblo con una vinculación directa de los propios sujetos históricos en cada rincón de rebeldía. Estas herramientas entre el partido y el pueblo, lograron un crecimiento cuantitativo y cualitativo potenciado en la época de legalidad durante el gobierno de la Unidad Popular 1970-1973, al que deciden apoyar críticamente mientras preparan los resortes para el inevitable fracaso del reformismo. Estas herramientas eran el Frente de Trabajadores Revolucionarios-FTR, Movimiento Universitario de Izquierda y luego Frente de Estudiantes Revolucionarios, el Movimiento Campesino Revolucionario compuesto también por comuneros mapuches y el MPR en pobladores. Hay que sumar al FMR-Frente de Mujeres Revolucionarias vanguardia en la lucha de géneros en su tiempo y que no son nombradas en ningún libro sobre el MIR y que hemos logrado indagar a través de la investigación oral conformada principalmente en el sur del país.

En la ® en los 80 esas herramientas de lucha contra la dictadura, fueron el CODEPU, COAPO, UNED Y LAS MILICIAS […] Blanca Rengifo, Rene Tapia, Jecar Neghme, Patricio Sobarzo, Lucía Vergara, Arturo Villavella, Sergio Peña, Cristián Castillo, Hugo, Rodrigo Rojas…son parte de esa historia de la dignidad rebelde.

 

Crónica de

 Por Marco Silva

 

 

Pensar en el MIR y en el Mirismo a cincuenta años de su fundación, es activar parte importante de la memoria política y de las formas de acción de masas y resistencias en un paño histórico que integra procesos de alta relevancia para la vida republicana, social y cultural de nuestro país. El MIR inscribe su nacimiento en el apogeo del gobierno de Frei Montalva en el año 65, generando un impacto e influencia indiscutida en procesos políticos posteriores tanto en la Unidad Popular, así como también en la activa resistencia a la dictadura de Pinochet y las acciones de hostigamiento y reivindicación revolucionaria en los primeros años de los gobiernos transicionales.

 

El MIR como estructura político-militar, posibilita en el escenario chileno una de las primeras experiencias de trabajo profundo en la construcción de cuadros, invirtiendo gran parte de las tareas de militancia en procesos de formación y escuelas político-militares a sus ayudistas, futuros militantes y dirigentes. De manera complementaria logra comprender que las vanguardias revolucionarias de los 60 y 70 debían necesariamente contar con un trabajo de anclaje y vinculación con las articulaciones de los trabajadores consientes y el proletariado organizado. De esta manera comprendió siempre la tarea de la correlación de fuerzas con otras organizaciones de izquierda y observo que la matriz fragmentada y precaria de nuestro proyecto desarrollista económico requería de la extensión del un sujeto de cambio mas allá del mundo del proletariado, es por razón que abrazo la noción y construcción de un nuevo sujeto: el pobre del campo y la ciudad.

El MIR en tanto estructura político-militar logra desarrollar tareas de masas y una fuerte penetración en los espacios de desarrollo productivo, gremial y poblacional a través de su estrategia de frentes intermedios. Este proceso pretendía desde la generación y construcción de correlaciones de fuerzas en el campo obrero, campesino y poblacional el desarrollo de la tesis del poder popular. La estrategia de los frentes intermedios se ve impactada de manera directa por el Golpe de estado del 73, generando una redirección de la política del MIR, organización que asume la incorporación de todos sus cuadros a tareas de reconstrucción interna del partido y acciones de resistencia a la instalación de la dictadura en Chile.

El Mirismo, como practica-cultura heredada y transmitida por generaciones sucesivas al fragor de las diferentes formas de resistencias impulsadas en los diferentes tiempos de la dictadura y para quienes vivimos la resistencia a la ofensiva de exterminio de los gobiernos transicionales. Emerge y se multiplica, impactando la política nacional en diferentes formatos de su discurso y practica, estallando en el seno de la realidad nacional como una granada de fotones cuyas esquirlas se incrustan en formatos diversos del mundo académico, en las organización de base, en la articulación de los estudiantes que resisten, en las estrategias de resistencia del pueblo mapuche, en la organización de los obreros conscientes y sindicalizados.

 

El Mirismo es la máxima herencia del MIR, mas allá de la derrota militar de la estructura (tres letras) y mas allá de la contingente derrota política de las tesis de Guerra Popular Prolongada, El MIR entrego al conjunto del pueblo de una matriz ética, política y de formas de resistencia abonadas por un discurso y una práctica que constituyen aquello que denominamos el Mirismo. Es esta y no otra la principal victoria del MIR, El haber sobrevivido 50 años y sintetizarse en cultura a un proceso de exterminio continuo; inicialmente impulsado por la DINA, luego la CNI y finalmente en la transicional promesa por Marcelo Schilling (P.S.) y la oficina de seguridad nacional que garantizo la gobernabilidad de esa elite política que hoy ha quedado desenmascarada frente al conjunto de la nación.

 

El Mirismo es la incrustación del MIR en la cultura nacional, es la concreción y presentificacion de Miguel, el Baucha, Luciano, los Vergara, la Lumi y tantos otros en la memoria de las luchas de nuestro pueblo. El Misrismo es la continuidad de un discurso encantado que ha llegado para sembrar el nuevo tiempo del descontento y la utopía. El MIR y el Mirismo abonan en este tiempo, el salto de los jinetes que se preparan para tomar el cielo por asalto.

 
 
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