Esa tarde noche del viernes 6 de marzo, en las calles Sin Miedo Sin Permiso, el pueblo continuaba movilizado, el aire saturado por las lacrimógenas. Cristián Valdebenito no había dejado de estar presente, un sólo viernes en Plaza Dignidad.
El el Cuadrado un punto de encuentro, en los alredores de Plaza Dignidad comenzaban a reunirse, entre abrazos y gestos de solidaridad que unía a la 1L.
Sería la última ocasión que lo veríamos, el "conejo" un obrero, un padre que luchaba por un Chile más justo. No necesariamente participa en alguno de los piños, era uno más dando cara a los pacos, ahí estaba de frente cuerpo a cuerpo con sus hermanos.
Desde la calle bastarda la represión se desató con la brutalidad que caracteriza a carabineros. A 5 meses del 18 de octubre, habían menos cámaras de la denominada prensa independiente, menos fotógrafos y la desmovilización era evidente en las calles.
De voz en voz corrió la noticia de que el "conejo" había sido impactado por una lacrimógena/ 7 de marzo de 2020, pierde la vida tras recibir el impacto de una bomba lacrimógena. Según su certificado de defunción, la causa de muerte fue por una “laceración de arteria comunicante anterior derecha y traumatismo cérvico cráneo encefálico por impacto con objeto”.
Cristian fue asesinado por pedir salud, dignidad, mejores pensiones, libertad a los presos políticos de la Revuelta.
En ese contexto, desde el gobierno se ordena a carabineros, realizar un operativo de detención masiva: A principios de marzo de 2020, Carabineros detuvo a 44 personas manifestantes de la “primera línea” en las inmediaciones de Plaza Dignidad , Los detenidos fueron acusados de protagonizar hechos de violencia en la intersección de Ramón Corvalán con Carabineros de Chile. Fue un copamiento del perímetro, con una planificada represión.
La arremetida con carros policial y tropa de infantería, realizaron una razia dirigida a instalar el miedo en la 1L.
Es así, que todas las líneas de la 1L surgen en respuesta legítima de auto defensa el 21 de octubre, con los milicos en las calles.
La revuelta de octubre de 2019 transformó una serie de fenómenos relacionados
con la protesta, la movilización y la acción encapuchada —“primera línea”—. Si
antes de esa fecha las manifestaciones eran prácticamente todas organizadas
racionalmente, relacionadas principalmente a fechas significativas —8M, 1.º de
mayo, 11 septiembre, 12 de octubre, entre otras— o a procesos de movilización
sectoriales —estudiantes, trabajadoras/es, etc.—, y convocadas por
organizaciones formales —que pedían permisos a las autoridades y encabezaban
la marcha—, desde el inicio de la revuelta todo esto se desbordó por
manifestaciones espontáneas que, cotidianamente, se tomaban las plazas, barrios,
calles y, desde la primera semana de la revuelta, la Plaza de la Dignidad.
La masividad ya no pudo ser conducida, dirigida ni controlada por ninguna
organización tradicional. El descentramiento y autonomía eran las nuevas normas
de la movilización.
En ese contexto, junto con la violencia sistemática de las fuerzas policiales,
emergió la “primera línea”: aquellos que se enfrentaban directamente con las fuerzas policiales/dando cara a la yuta bastarda. Esa “primera línea”, que intentó ser definida como violentistas y terroristas por parte de la institucionalidad política, rápidamente adquirió una altísima legitimidad, no solo para los manifestantes , sino para la sociedad en general. Esa “primera línea” se conformaba por mujeres y hombres, mayoritariamente jóvenes y, dependiendo del día de manifestación, podía estar conformada por decenas, cientos, o incluso miles de personas. Se trata de una forma de resistencia descentrada, es decir, que en ella existían muchos grupos, algunos organizados previamente, otros que se conformaron durante las manifestaciones, otros que surgían en el momento, y aun individuos que se manifestaban autónoma y espontáneamente. Además, ningún grupo, formal o informal, puede arrogarse la representación de la multiplicidad de experiencias, luchas y demandas que conforman esa “primera línea”. No se trata de un grupo organizado con estrategias, tácticas, objetivos, sino más bien demultiplicidad de voluntades que convergen en el momento de manifestación, muchas de ellas espontáneas, otras más organizadas.
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Cristian Valdebenito un asesinato en la impunidad
Uploaded by RadioTV Liberación Miguel Enríquez on 2026-03-05.
La “primera línea” adquirió una relevancia no solo social, sino también política y sociológica, lo que hizo que se comenzara a escribir sobre él desde las más diversas disciplinas, algunos incluso atreviéndose a caracterizar sus orígenes sociales, sus ideologías políticas, sus fraccionamientos, hasta el porcentaje de militancias políticas. Así se van surgiendo piños, Brigadas de salud y rescate, de apañe logístico y grupos de DDHH. Cristian Valdebenito conocía desde niño la situación, de injusticia social y marginalidad. No se quedaría manifestándose al rededor del caballo, dónde muchos acudian con cerveza en manos a "protestar. Cristián sintió un deber de luchar y ser parte de esa 1L.
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